El vallenato es un ritmo musical autóctono de la costa Caribe de Colombia y uno de los más populares en este país. En la región que lo vio nacer ya se ha convertido en un género de culto y ha alcanzado un nivel de desarrollo y virtuosismo que ha traspasado muchas fronteras. Aquí en Chicago ya tiene un exponente de primera: la agrupación Juvenato.
La palabra elegida para el nombre es una muestra más de la creatividad de sus 9 integrantes, producto de unir partes de las palabras juventud y vallenato, pero que para ellos significa juventud vallenata, seguramente por la renovada energía con la que interpretan ritmos característicos del género como el paseo, el merengue, la puya, el son y la tambora.
En su forma más básica, los instrumentos para interpretar vallenato son la caja, traída por los negros africanos a América, la guacharaca, el aporte de los indígenas suramericanos y, el acordeón, originario de los europeos que emigraron al nuevo continente.
Al respecto del instrumento insignia de este género musical, Hernán Caravallo, fundador y acordeonista de Juvenato, afirma que desde niño sintió que el vallenato era lo suyo. Recuerda que en la casa en Colombia, donde nació y aquí en Chicago donde creció, era el ritmo musical que se escuchaba en cualquier reunión familiar.
“Desde niño me enamoré del acordeón. Aprendí a tocar viendo videos y a puro oído. Nunca he tomado clases con un profesor, la única persona que me instruyó fue el maestro Luis Moya, amigo personal del maestro Israel Romero, considerado uno de los mejores acordeonistas vallenatos del mundo”, agregó.
Lo conoció personalmente el año pasado gracias a RumbainChicago, cuando la agrupación Binomio de Oro de América estuvo de gira en nuestra ciudad.
Pero esa es otra historia. Juvenato nació hace tres años en una de esas rumbas de verano, está compuesto por nueve músicos, todos colombianos, que se enorgullecen de llevar la música de su patria, tocando por todo Chicago y sus alrededores, así como en el medio oeste.
“Nos juntamos unos amigos, empezamos a tocar sin parar y decidimos que era el momento adecuado para empezar una agrupación vallenata en la Ciudad de los Vientos y no nos equivocamos. La gente disfruta de nuestra música y son muchos ya los que nos piden que toquemos en bares, reuniones y festivales”, recordó Caravallo.
Sin duda el vallenato nace del corazón, las letras, los dichos, las notas, son toda una pasión que hay que vivir para entender mejor. “El vallenato son situaciones de la vida contadas de una forma linda, historias de amor, peleas, fracasos, luchas, con una buena letra y el acordeón, la vida suena mucho mejor”, agrega el artista evocando los orígenes de un género que inicialmente su utilizaba para transmitir noticias de una población a otra a lomo de mulas o caballos.
Los primeros vallenatos eran historias cantadas de los distintos sucesos de la región, por eso Gabriel García Márquez -fanático confeso del género-, ha dicho repetidas veces que “Cien Años de Soledad”, la obra que le mereció el Nobel de Literatura en 1982, no era más que un vallenato de 400 páginas.
Hoy, Juvenato cree en este género musical y en sí mismos, afirman que seguirán trabajando muy duro para demostrar donde vayan que el vallenato es uno de los géneros musicales más bellos del mundo y mostrar la cara de Colombia que mucha gente no conoce, propósito en el que se acoplan tan bien como cuando tocan animando una “parranda” los cartageneros Hernán Alfonso y Javier Caravallo, Erick Cavarcas, Francis Caparroso y Pablo Fuentes, el bogotano Gustavo Oliveri, el monteriano Billy Otero, el barranquillero Kenneth Herrera, y el caleño Byron Moreno.
Lo que sigue para Juvenato, según su director, es grabar un primer CD, seguramente compuesto por covers y temas propios. Al preguntarle si compondrían una canción para nuestra ciudad en este hermoso género musical, nos respondió que le encantaría dedicar una canción a todos los habitantes de Chicago que amamos el vallenato.